No es un simple balneario. Una inspección técnica realizada por la Secretaría de Desarrollo Turístico, Cultural y Patrimonial de la Alcaldía de Potosí permitió evidenciar que el distrito de Tarapaya, uno de los que el municipio tiene en el área dispersa, tiene los suficientes atributos para convertirse en un atractivo turístico mayor que del que ya es actualmente.
“Hay riqueza arqueológica, histórica y paisajística. Existen rastros de la historia desde tiempos prehispánicos y también hay elementos del periodo virreinal y de inicios de la independencia. Si capitalizamos todo eso y lo ofrecemos como un paquete, Tarapaya puede convertirse no solo en un atractivo, sino un polo de desarrollo”, dijo, al terminar la inspección, el secretario de cultura del Gobierno Municipal, Daniel Oropeza Alba.
El periodo prehispánico es, probablemente, la mayor fortaleza de Tarapaya ya que, además de la famosa laguna, construida por la cultura qaraqara, mucho antes de la llegada de los españoles, quedan también rastros del Qhapaj Ñan, o camino principal de los incas, que motivaría la inclusión del lugar en el proyecto que aglutina a los lugares por los que pasaba el camino principal del incario.
Para el periodo colonial, el detalle más importante es la existencia de los restos de un acueducto industrial del siglo XVI, de los que son conocidos como cárcamos, que comprueban que Tarapaya formaba parte del circuito de la minería colonial. Oropeza recordó que entre los ingenios que funcionaron en el lugar estaba el del famoso capitán Francisco de la Rocha, célebre por la falsificación de moneda que desestabilizó la economía de su época.
Finalmente, como un agregado histórico importante, está el hecho de que fue el último lugar en el que reposó y almorzó el libertador Simón Bolívar durante el trayecto que siguió hasta llegar a Potosí.
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