Mucha gente, mucha agua y, en ocasiones, mucho frío. Ese es un resumen de la décima edición del Corso Ciudad de Plata que se realizó ayer, cerrando el carnaval potosino, con un añadido que le hizo diferente a las anteriores versiones, el concierto del grupo Los Iracundos.
Con los uruguayos, el cierre fue espectacular, especialmente para la gente madura, de cuya época es este grupo. El show, empero, fue ofrecido de noche porque se esperó a que terminara el corso.
El clima no se sumó a la fiesta ya que el cielo estuvo nublado la mayor parte del tiempo. El sol apareció al morir la tarde, como despidiendo a una actividad que convocó a mucha gente. Pero ni siquiera las bajas temperaturas morigeraron a los asistentes al corso que jugaron con agua más que en otros años.
La prohibición de derrochar el líquido elemento fue un saludo a la bandera y, en ocasiones, el agua era tanta que formaba ríos a lo largo de la avenida Murillo.
