Desde el esparcido de flores en las puertas de las viviendas, denominado “t’ikachado”, hasta las “ch’allas” al “Tío” de la mina, la fiesta del “Jueves de Compadres” tiene el denominador común de los rituales vinculados con la naturaleza, explicaron ayer miembros de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP).
El “Jueves de Compadres” es el primero de dos festejos que se basan en la retribución. Dos jueves antes del Carnaval, las mujeres agasajan a los varones, sus “compadres”, con el fin de que, una semana después, sean retribuidas por estos en un festejo mayor, con más comida y bebida. Hasta ayer, eso era lo que se conocía sobre estos festejos en Potosí.
Cuando el tema fue abordado por la SIHP, se reparó en el detalle del “t’ikachado”, el llevar la naturaleza a las viviendas, generalmente desprovistas de vegetación, de la Villa Imperial. La costumbre está vinculada a los ritos para las cosechas que también tienen que ver con los ciclos vitales. “En noviembre se celebra a los muertos, que eran enterrados, y para carnavales se celebra su retorno mediante las plantas, las flores”, explica el vicepresidente de la SIHP, Marco Antonio Flores Peca.
