El comandante general de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, desató una controversia nacional tras declarar que la detención del expresidente Evo Morales “no es una prioridad” para su gestión. Las afirmaciones del jefe policial generaron el rechazo inmediato del Gobierno, legisladores y líderes cívicos, lo que profundizó una crisis interna que amenaza con su destitución.
Durante una entrevista con el periodista José Pomacusi, la autoridad policial justificó su postura al cuestionar las pruebas en el proceso por trata y tráfico que enfrenta el exmandatario. “No va muy bien tampoco el tema de las pruebas”, aseguró el domingo. Sobre la orden de aprehensión por el caso de los bloqueos de carreteras, dijo que “yo creo que se requiere que sea más sólida para que se pueda ejecutar”.
Este lunes, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, lo contradijo y aseguró, de manera escueta ante la prensa, que el Ejecutivo definió como una “tarea prioritaria” la captura de Morales.
A esta postura se sumó el vicepresidente Edmand Lara, quien emitió un comunicado para recordarle a Sokol que la institución verde olivo obedece y ejecuta. Remarcó que “opinar desde un uniforme debilita la institucionalidad” y le exigió celeridad para cumplir las 18.000 órdenes de aprehensión pendientes en el país.
Ante la inacción policial, el presidente del Comité pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, indicó que el comandante se toma atribuciones que no le corresponden, ya que su deber es acatar a la Justicia. “Cómo se le va a pedir a un policía que lo agarre a Evo Morales cuando el mismo comandante nacional de la Policía tiene la osadía de decir que no es prioridad, no depende de él dar prioridad o no, su pega es ejecutar la orden de aprehensión”, protestó.
