Arqueólogos mexicanos disiparon la teoría de que el origen de las cabezas colosales olmecas, de una de las civilizaciones más antiguas de México, tiene sus raíces en África, informó ayer la Universidad Nacional Autónoma de México.
Los rumores fueron despejados luego de que la académica Ann Cyphers Tomic y sus colaboradores, realizaran estudios de ADN mitocondrial que comprueban la identidad de los olmecas, la civilización más antigua de estas tierras.
La experta, además descubridora de la última cabeza monumental olmeca (1994), llamada Tiburcio, recordó que las teorías del origen africano y las migraciones transoceánicas están muy enraizadas en el imaginario colectivo, por lo que "ha sido muy difícil sacudirnos de estas ideas".
