El Carnaval Minero no es el desfile de fraternidades folklóricas por la avenida El Minero. Esa otra “entrada” es la etapa final de una manifestación cultural que está centrada en torno a la imagen del Tata Q’aqcha o Cristo de las Minas.
Esa es la principal enseñanza de la recreación vivencial de la bajada del Tata Q’aqcha que podrá apreciarse este viernes, a partir de las 15:00, en los sótanos del Teatro IV Centenario. Allí, la filial potosina de la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos (ABAP) ha reproducido bocaminas y socavones utilizando armazones metálicos, lona y pintura. Al ingresar, la impresión que se tiene es que efectivamente se está en interior mina.
Una vez dentro, actores de los elencos Wiñay y de la Universidad Privada Domingo Savio, reproducen los ritos que los mineros ejecutan en los socavones, antes de la bajada del Tata Q’aqcha.
El responsable de fomento a la cultura de la Secretaría Departamental de Turismo y Cultura, Juan Carlos Ballesteros, detalló que la recreación es desde las asambleas de los mineros en las que se elige a los cabecillas. Luego vienen las veladas, la cchalla, que es en interior mina, y la salida al socavón, cargando la imagen, donde se encuentran con las palliris que se encargan de vestir y adornar a las imágenes, tanto los Tatas que son sacados de las minas como las de la Virgen de la Candelaria, generalmente veneradas en las cooperativas. Es entonces que comienza “la bajada” porque los grupos bajan hasta la pampa cancha donde recién se encuentran con los grupos de baile.
