La miniaturización viene de la ancestral costumbre de las “illas”; es decir, de la reducción de deidades grandes, como las “wakas”, para que estas puedan caber en las casas y sean veneradas en los hogares.
Ese concepto, que es el mismo de la Alasita, parece primar en los cargamentitos de plata que aparecieron bastante entre las fiestas de fin de año y la Epifanía o de los Reyes Magos. No son precisamente una novedad, porque suelen acompañar a los bailes de veneración al Niño Jesús, pero su aparición ya no es eventual y durante esta semana incluso hubo concursos que se realizaron tanto en la Alcaldía como en la Gobernación.
El martes se realizó la “adoración al Niño” en el recibidor de la Alcaldía y, además de wachikis y saltarines, con los que bailó el mismísimo alcalde, hubo concurso de cargamentitos de plata. Ayer, el turno fue de la Gobernación, a través de su Secretaría Departamental de Turismo y Cultura y en coordinación con el ballet Cima de Plata.
