La población que acudió ayer a la feria del picante, que se realizó en el campo ferial multipropósito de avenida Sevilla, propuso que este tipo de ofertas al público se repita con más frecuencia, informó el secretario departamental de turismo y cultura, Marcelino Bobarín.
La feria de ayer congregó a una veintena de expositores, entre gastrónomos, chefs y “caseritas”; es decir, las señoras que venden comida en los mercados con una calidad que es reconocida por varios comensales.
Se ofreció una variedad de comida picante, entre ajíes de lisa, fideo, lengua, achacana o platos tan conocidos como el picante de pollo y chajchu. Todos los expositores acabaron su existencia y mucha gente que llegó sobre las 14:00 al campo ferial ya no encontró qué comer.
Quienes no encontraron comida protestaron porque, en su criterio, había pocos expositores frente al tamaño del campo ferial. Se dijo que, por ejemplo, la feria del plato bandera, que se realizó en la Plaza 10 de Noviembre, tuvo más vendedores pese a que el espacio era reducido.
