Si en las casas comunes de muchas partes del mundo la escena del nacimiento se reproduce con figuritas compradas, más o menos artesanales, varios artistas argentinos proponen cada año pesebres escultóricos que transforman en arte a Jesús, María y José, en un certamen ya veterano en Buenos Aires.
La obra ganadora de la edición de este año fue la del escultor Juan Pablo Mouesca, cuyo pesebre de mármol de carrara juega con formas geométricas en las que se intuye a sus tres protagonistas, con Jesús como pieza suelta a la que se puede dar vuelta para que la Virgen esté embarazada o con el Niño en brazos, dependiendo si el visitante acude a la exposición antes o después del día 25.
La exhibición se realizó en un museo conocido de Buenos Aires, donde asistieron varias personalidades.
