La plaza del libro Gesta Bárbara, recientemente bautizada así, tuvo una historia que estuvo estrechamente ligada a los momentos más importantes de Potosí, pues en este sitio, ocurrieron muchos acontecimientos a lo largo de la historia de esta rica Villa.
Esta “plazoleta” corrientemente nombrada “Plaza San Agustín”, “ex barrio chino” o conocida también como “Ex Canjeamiento de revistas”, por efectuarse en ella comercio de mercadería de segunda mano, y en los años ochentas, intercambio de revistas, cuyo verdadero nombre hasta hace poco debió ser “Plaza del libro”, tuvo una extraordinaria historia en actos y sucesos desde la época colonial hasta nuestros días, por su ubicación en el centro histórico de la ciudad.
Situada entre la actual calle Quijarro o lo que fue la antigua calle llamada “del Baratillo”, desde la plaza principal hasta la plazoleta donde se ubica el templo de San Agustín y la calle conocida antiguamente como “de la Ollería”, desde la mencionada plazoleta hasta el templo de San Roque, (antes de la edificación del edificio del cuartel) originalmente denominada “plaza de la Bayeta”, cambió su nominación por el de “plaza del Mayordomo”, acostumbrándose llamarla así por el carisma del personaje Don Gregorio Agudo, quien fue mayordomo de los padres Agustinos quienes hicieron edificar el templo.
En octubre de 1871 “la plaza del Mayordomo” fue bautizada con el nombre de “plaza Cristóbal Colon” erigiéndose ahí una estatua en homenaje al que fue descubridor de América, permaneció así hasta 1924, año en que la estatua fue retirada quedando con el apelativo de “Plaza San Agustín”.
Como un reconocimiento al autor de la letra del himno a Potosí, el año 1965, la plaza de referencia cambió de nombre por el del patricio potosino Daniel Campos, levantándose en el centro del lugar un monumento dedicado a este ilustre potosino, fue así conocida como “Plaza Daniel Campos” hasta aproximadamente el año 1989 año en que a solicitud de la Sociedad Geográfica y de Historia Potosí, propuso al gobierno municipal para que a dicha arteria se la denomine “plaza del libro” y se construya un monumento dedicado al libro con los nombres de tantos intelectuales que nacieron en esta ciudad. A sugerencia del Comité del Centenario de Gesta Bárbara, esta vieja plazoleta tiene hoy el nombre de “Plaza del Libro Gesta Bárbara”, lugar donde sucedieron hechos prominentes para la historia.
El Cerro Rico al ser descubierto por los españoles fue inicialmente llamado San Agustín a decir de Arzáns de Orsúa y Vela: “Venera esta ilustre Villa por antiguos y primeros patrones al Santísimo Sacramento, a la santísima Virgen María en su concepción purísima, al apóstol Santiago y a nuestro padre San Agustín cuyo nombre tiene el Cerro”. Asimismo se tenía la intención de llamar a esta rica Villa por los conquistadores de la nación vascongada con el nombre del filósofo de Hipona y padre de la iglesia: San Agustín.
El templo se erigió por la población vasca, devota de la virgen de Aránzazu, quienes insistieron en instalar a la orden agustina en la ciudad, finalmente la orden de los agustinos llegaron el año 1550 estableciéndose en La Paz y Charcas en 1562. Por esa misma época Potosí sufría una terrible epidemia y sequia que duró tres años, por narraciones y testimonios de la época, volvió a llover milagrosamente cuando se iniciaba una procesión, la lluvia continuo tres días sucesivos.
El cronista padre agustino Fray Antonio de la Calancha que vivió en este convento potosino desde 1610 a 1614 relata sobre el hecho: “Inmediatamente ordenaron una humilde y lacrimosa devota procesión, llevando al santo patriarca en andas por la mayor parte de las calles; y habiendo estado al salir, el cielo claro y sin nubes ninguno, milagrosamente y por intercesión de San Agustín, llovió de tal suerte que no se pudo proseguir la procesión volviendo al santo a la iglesia mayor. Llovió por tres días consecutivos humedeciendo la tierra, cesó la peste y comenzó la alegría en los vecinos, hallándose reconocidos lo juraron por patrón colocándole el nombre de San Agustín de Potosí; haciendo solemnes fiestas”.
Posteriormente,, durante la Guerra de Vicuñas y Vascongados, esta plazuela y templo de San Agustín fueron escenario de muchos encuentros violentos. Así refieren narradores de estos sucesos: “A la salida de las clases, como críos al salir de la doctrina, se lanzaban palabras recias que un día acabaron dando paso a las espadas. En la plazuela de San Agustín acreditaron todos sus progresos y soltaron estocadas, altibajos, reveses y mandobles”. Asimismo relatan: “El tres de mayo, día de la Santa Cruz, manchegos y extremeños juntaronse con gran alarde de fuerza en la plaza del Carbón, cabe San Agustín, con ostentación de plumas, arcabuces, cuerdas encendidas y demás bélicos instrumentos, llamando a batalla a sus contrarios”.
