"Punto y seguido", "eterno", "en carne viva", "sigo mi camino"... En su extensa carrera ha incidido tantas veces en los títulos de sus trabajos en las cualidades de su vigencia y longevidad artística que ayer, en otra noche de éxito, perdida ya la cuenta, Raphael se ha vuelto "infinito" en su ciudad fetiche.
A los 75 años, los mismos que en pocas horas cumplirá Julio Iglesias relativamente alejado del foco mediático, Raphael ha brindado en el WiZink Center de Madrid un "tour de force" de 140 minutos de duración, fruto de la energía incombustible de alguien que, habiéndolo cantado todo, aún nombra su gira "Loco por cantar".
Así se llama también uno de sus más recientes temas, incluido en el disco "Infinitos bailes" (2016), con el que su intérprete quiso actualizar su repertorio.
