La construcción de la primera vía férrea con la llegada de las primeras locomotoras que ingresaron a Bolivia, sin lugar a duda provocó un cambio trascendental que le permitió entrar en ciclo moderno durante el auge de la explotación de la minería de la plata de Compañía Huanchaca de Bolivia, beneficiando de manera directa a los potentados mineros de la época.
El crecimiento de la compañía Huanchaca de Bolivia y con el propósito de ampliar la explotación minera y romper el aislamiento del Pacifico, con la ambición de aumentar sus ingresos económicos, iniciaron la implementación de trasporte moderno y la construcción de un ferrocarril que conecte de manera directa a Bolivia a las costas del pacífico que se había perdido por medio de una invasión territorial por parte de Chile en 1879.
La llegada de las primeras locomotoras
Antiguamente utilizaban como medio de trasporte a mulas y llamas, en las que trasladaban minerales desde el altiplano a las costas del Pacífico, sin embargo estas presentaban dificultades como elevados costos de transporte y que estaban prestos a sufrir robos durante los largos viajes que realizaban desde la mina de Pulacayo o el ingenio de Huanchaca hasta los hornos de fundación en Antofagasta.
En 1873, la Compañía de Salitres de Antofagasta tendría la primera línea férrea en el tramo que unía el salar El Carmen y el puerto de Antofagasta, cuando llegó la Guerra del Pacífico en 1879, por lo que Chile invadió y ocupó la región de Antofagasta firmando un pacto de tregua en 1884 y el tratado de paz de 1904. En 1885 esta empresa de salitres y ferrocarriles de Antofagasta y la Compañía Huanchaca firmaron un contrato para ampliar la línea férrea, con el fin de que ambas gozarían de beneficios en las tarifas, llegando la vía a Calama en 1886
La construcción de la primera línea férrea que llegó a Bolivia tras la construcción del tramo Antofagasta-Uyuni, de ahí “Al año siguiente esta empresa terminó la construcción del ferrocarril de Uyuni que conectaba hacia Huanchaca por el túnel San León de Pulacayo. La misma sociedad contrató la prolongación del ferrocarril hasta Oruro que se concluyó en 1892 que más tarde todos los derechos fueron adquiridos por la compañía inglesa (The Bolivian Rallway and Co)” (Capriles, 1977:106).
Con la llegada del tren a pampas de Uyuni el 11 de julio de 1889 y la ampliación hacia Oruro, la compañía The Antofagasta and Bolivian Railway Co. compró sus derechos de la Huanchaca, más el gobierno de turno aprobó la venta para que las empresas no bolivianas se hagan cargo de los ferrocarriles así como le explica Loreto Correa (2013). Destaca los intereses entre Aniceto Arce, las mineras de Corocoro, Huanchaca y The Bolivian Railway Co y The Antofagasta and Bolivian Railway Co; ambas empresas extranjeras, que fueron las que se adjudicaron los millonarios cobros de la construcción de ferrocarriles en Bolivia.
Según planos que resguarda el Archivo Histórico de la Minería Nacional Regional Pulacayo, se identificó que la distancia de construcción de la línea férrea de Antofagasta-Uyuni fue de 642 kilómetros, desde la estación de Uyuni a la estación de Pulacayo 32 y su extensión por el túnel San León hasta llegar a Huanchaca 42 kilómetros y de Antofagasta-Oruro 924 kilómetros.
Tipos de trenes y trochas
Las primeras locomotoras que llegaron a Bolivia, mediante las extensiones de las vías férreas, eran de trocha ancha de un metro, que no fueron compatibles con las líneas férreas que llegaban desde Huanchaca a Uyuni por ser de trocha angosta de 0,89 centímetros, incompatibles también con las líneas que circulaban en Argentina. Estos trenes fueron de origen norteamericano, de las empresas conocidas Baldwin, Rogers y Stevenson que llegaron durante la presidencia de Aniceto Arce (1888-1892).
Las locomotoras que existen actualmente en la estación de Pulacayo fueron diseñadas y fabricadas exclusivamente para el tramo Uyuni-Pulacayo, por tal motivo denominadas “locomotoras de montaña” por ser más pequeñas y con la única finalidad de trasportar minerales de Pulacayo a los depósitos de minerales en Uyuni, posteriormente lo trasbordaban a las locomotoras más grandes de trocha ancha, las cuales se dirigían hacia Antofagasta cargadas de minerales de la Huanchaca.
