Miles de personas fueron testigos en el estadio Azteca de la despedida de uno de los máximos exponentes de la música mexicana, don Vicente Fernández, el único artista capaz de romper con estereotipos y clases sociales al reunir a más de 80 mil almas en su concierto “Un Azteca en el Azteca”, el sábado por la noche.
Enfundado en un elegante traje de charro color negro con filos de oro, pisó el templete y sin perder un solo instante cantó “No me sé Rajar”, para seguir con “Ojalá que te Vaya Bonito” y “Mujeres Divinas”; no sin antes agradecer al público su cariño.
El cantante habló de su hijo, refiriéndose a Alejandro, palabras que hicieron estallar al público. Juntos padre e hijo cantaron Paloma Querida y No Volveré, después “El Charro de Huentitán”.
