Después de seis contundentes victorias consecutivas, incluidas las tres últimas de 2015 y las tres primeras de 2016, contando con la de ayer en el Gran Premio de China de Fórmula 1, el piloto alemán Nico Rosberg (Mercedes) va cada vez más encaminado hacia una posible conquista de su primer Mundial.
Durante su soberbia carrera de ayer, en la que aprovechó su primer puesto para no perder más que un instante su ventaja -que llegó a ser de más de 37 segundos sobre el segundo, el tetracampeón mundial Sebastian Vettel (Ferrari), hacia el final de la prueba-, Rosberg fue el único ajeno en realidad a la batalla que hubo a sus espaldas.
Desde la primera curva, en la que una entrada "suicida" -en palabras de Vettel por radio- del ruso Daniil Kvyat (Red Bull) dejó al de Ferrari encajado entre el de su antigua escudería y su compañero finlandés Kimi Räikkönen, al que golpeó, la lucha fue incesante por los puntos, con constantes peleas y adelantamientos.
