La última acción de armas entre realistas y patriotas que sintió este suelo americano, fue en la apacible población de Tumusla suelo potosino, cuando un 1ro. de abril de 1825 se dio el combate entre las dos fuerzas enemigas que tenían el mismo destino, luchar hasta el final.
Se inició el combate con la arremetida del Gral. Pedro Antonio de Olañeta contra los patriotas que encontrábanse en el sector Sur del río Tumusla. Entonces se escuchaban los sonidos estruendosos de los cañones, motivando a una lucha sangrienta donde los unos y los otros, ponían todo de sí para salir victoriosos de la batalla.
Finalmente los audaces patriotas consiguieron su objetivo venciendo a los uniformados españoles que habían insistido en defender a la Corona de España y mantener a favor de ella a estas tierras colonizadas por más de tres siglos.
Fue en esa histórica batalla de Tumusla donde numerosos soldados de ambos ejércitos, ofrendaron sus vidas por defender ideologías y consignas que perseguían cada uno de ellos, quedando allí mismo herido de muerte el único representante de la corona española, Mariscal de Campo Pedro Antonio de Olañeta, el que deseaba mantener a toda costa el absolutismo; y no pudo más frente al coraje y valentía de los patriotas encabezados por el Cnl. Carlos Medinaceli Lizarazu, sellando con ello la independencia de los pueblos charquenses.
La obtención de esta victoria tuvo lugar en la quebrada de Tumusla, en inmediaciones de la Hacienda “Patirana”, en cuyas proximidades encontrábase el cuartel del ejército patriota y la capilla colonial consagrada con el nombre de la Virgen del Carmen.
Fue en ese lugar valluno cuando los dos enemigos se parapetaron uno frente al otro, divididos por las aguas del río lugareño, para horas después teñirse de rojo con sangre de los combatientes.
La batalla empezó al promediar las tres de la tarde y concluyó a las siete de la noche después de cuatro horas llenas de tiroteo y matanza, hasta que el General realista, luego de haber caído herido, fue tomado preso y llevado a una pequeña chujlla, especie de habitación improvisada donde convino en capitular con el enemigo y abandonar su posición intransigente.
Horas más tarde, el Gral. Pedro Antonio de Olañeta, murió como había prometido, empuñando su sable y defendiendo sus ideales lejos de su suelo natal, huérfano de los honores que habría brindado España, por haber sido el más fiel a su Rey y a la Corona de la monarquía de España, sabiendo que este incorrupto militar, antes de su muerte fue nombrado Virrey del Río de la Plata, como se le tenía ya ofrecido; designación que fue firmada en fecha 27 de marzo de 1825. De esta manera la Batalla de Tumusla dio por terminada la dominación española en América.
La persona que dio la noticia de este suceso de armas al Mcal. Antonio José de Sucre que encontrábase en Potosí, fue el Cnl. Carlos Medinaceli Lizarazu, enviando el parte de guerra a través del My. Juan de Villegas, documento fechado el primero de abril, aunque la carta fue redactada pasada la media noche de aquella fecha, dando cuenta del encuentro sangriento de las dos fuerzas enemigas, así como la muerte del Gral. Olañeta, ocurrida en la madrugada del día 2 de abril en que la carta era remitida con urgencia a Potosí.
