En la actual coyuntura histórica mundial, donde la ética y la moral no existen y la corrupción como la mediocridad absoluta se han adueñado del mundo, incluso en sindicatos obreros e indígenas, pues que le entreguen el premio nobel de la paz a una señora precisamente mediocre, de ultraderecha, apoyando la invasión gringa contra Venezuela, ya no es raro ni siquiera para la entrega de un premio nobel de la Paz.
Todo está prostituido y corrupto. La ausencia de decencia en círculos de poder mundial, pues confirma la hecatombe y podredumbre de la civilización occidental, que de civilización no le queda nada sino mitos y construcciones de percepciones fantasiosas y corruptas.
Por supuesto que debe quedar claro que el señor Maduro, es otro corrupto y criminal en serie que funge de líder en un país destruido, asaltado y dividido por razones de poder y de enriquecimiento ilícito, a nombre del pueblo venezolano, a nombre de la revolución y a nombre de valores sublimes, como de héroes de la independencia de aquel bello país.
Ciertamente la ausencia de crítica en medio de la izquierda oligárquica y señorial, afecta considerablemente porque no permite ver objetivamente, a sectores que tomaron el poder por Latinoamérica aprovechando una coyuntura popular, después del fracaso del neoliberalismo, y cometieron los mismos errores del neoliberalismo. Los resultados años después de esos experimentos son totalmente nítidos: pobreza, corrupción generalizada, despilfarro generalizado en las arcas del Estado y ceguera total ideológica, con las mismas excusas de siempre: nuestros errores son los errores del imperio.
Por tanto, la Corina Machado que es parte de la política tradicional de Venezuela, proveniente de las raíces más oligárquicas, defendiendo la democracia elitista y señorial que tienen acostumbrados los susodichos venidos allende los mares. Una señora que no tiene idea alguna de los sectores de las historias profundas de América Latina. Que defiende abiertamente las invasiones imperiales, que sólo provocaron derramamiento de sangre inocente a lo largo de la historia, en estos lados del mundo.
La Corina Machado surgida en las jornadas callejeras, por cierto terribles, producto de los graves errores de gobierno provocados por el entorno corrupto de Maduro. Entorno que deja mal parado a una tradición de revolucionarios, sobre todo del siglo XX, que lucharon intelectual y materialmente por las conquistas sociales en nuestros países. Pero que son opacados y silenciados por equivocaciones brutales, como criminales de una izquierda sin consciencia de clase, y sin consciencia histórica. Sin responsabilidad con los destinos de los más desposeídos y marginados de nuestros países.
La Corina Machado recibirá vergonzosamente un premio nobel de La Paz, que sí lo merecía un Nelson Mandela, por ejemplo. Y la comparación vale, porque Mandela sí fue y es un ejemplo ético y moral para la humanidad, como modelo de comportamiento en un mundo violento, corrupto e hipócrita en el funcionamiento de la política. En cambio, la señora Machado nada ha hecho por la paz en Venezuela, ni por la Paz mundial donde ignorantes y brutales burócratas imperiales, destruyen y son parte de genocidios de pueblos enteros.
En fin, en fin. El mundo se destruye por gente pragmática y egoísta, que aprovecha las circunstancias institucionales, sólo para beneficios capitalistas individuales. Sin embargo, el sentido común ético y moral no puede permitir que el pragmatismo destruya nuestro mundo. La cruzada actual del postneoliberalismo, con sus representantes como la Machado, son piezas del engranaje conservador y restaurador del pensamiento colonizador que viene del norte de este mundo.
La Academia sueca premia ahora a cómplices de invasiones imperiales, abiertamente en contra del sentido común, en contra de la propia tradición de la Academia sueca, que solía reconocer a gente con actitud ética y moral probada en las mismas trincheras de lucha por las conquistas sociales, de los sectores marginados y desheredados por la historia tradicional. Pues Rigoberta Menchú no puede compararse con la Machado.
Ojalá que la Academia sueca no se rebaje a más. Que no se les ocurra de premiar a asesinos en serie y corruptos, simplemente por seguir las consignas de coyunturas de unos señores brutales e ignorantes, restauradores de visiones trogloditas imperiales.
Lamentablemente ahora se premia a corruptos, indecentes y cómplices de invasiones y asesinatos en serie, como la Machado. Los discursos son los discursos, hipócritas y de bajo calibre moral como ético.
Son épocas oscuras, indecentes, corruptas y de ausencia total de ética y moral. Épocas de resistencia contra la brutalidad política y de indecencia politiquera. Épocas de reflexión, con las nuevas generaciones, para pensar otra vez en un mundo mejor, más justo, con oportunidades para sectores marginados y vilipendiados. Épocas de replanteos y relecturas de la historia, para seguir desmantelando a las visiones señoriales y racistas, que tienen todavía raíces muy fuertes en el pasado de la historia.
