Nadia Beller, víctima de intento de feminicidio, afirma que tiene ataques de pánico tras ser baleada por un sicario en la puerta de un hotel de Santa Cruz, hecho por el que acusa a su expareja, el asesor presidencial Fernando Cerimedo.
La mañana de este jueves era sometida a evaluaciones médicas, forenses y psicológicas para ver cuándo le darían de alta. Cuenta que tiene una esquirla en el seno bastante grande y, por eso, hay una cirugía pendiente.
“Al margen de ello no estoy pudiendo dormir en las noches, cierro los ojos y se me vienen imágenes de los sicarios abalanzándose hacia mí, se me viene incluso la imagen de Fernando; muchas cosas que no las vi en su momento que me pongo a sobrepensar”, dice en medio de llanto a Correo del Sur Radio.
Cuenta por ejemplo que cuando los policías le tomaron una primera declaración, cometieron “la torpeza de entrar armados”, “Y yo veo un arma ahorita y me quiero morir”, sigue.
Responde a la declaración de la abogada de Cerimedo, quien sostuvo que el ataque fue montado y negó que el asesor sea el padre del hijo que espera. “Están revictimizándome, están atacándome, además con mentiras que yo estoy demostrando en mis redes, tienen motivaciones políticas”.
Al estar en terapia, para llegar a ella hay que atravesar varias puertas y aumentó el número de policías cuidándola tras las primeras declaraciones públicas que hizo. Aun así, asegura que entra “en pánico cuando alguien se acercaba a la puerta” y está clara que eso no se mantendrá cuando salga de internación.
“No sé cómo va a seguir mi vida, no sé qué van a hacer por mí y tampoco confío de que vayan a hacer algo por mí”, sostiene.
Hace notar que no puede volver a su domicilio. Supone que irá a la casa de algún familiar y descarta que no podrá salir a trabajar porque tiene pánico.
“Me ofrecieron protección de testigos en otro país, en Argentina, imagínese, Argentina entiende más la situación de gravedad en la que estoy (…) se me hizo la consulta de si aceptaría ir a un programa de protección de testigos”, cuenta.
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