Nuevos estudios realizados por especialistas en meteorología dan cuenta de que entre noviembre y diciembre el fenómeno de “El Niño” podría alcanzar una intensidad muy fuerte. En el caso del departamento de Potosí, esta situación podría derivar en una fase crítica debido al riesgo de sequías e inundaciones que amenazarían la seguridad alimentaria.
La falta de regularidad en las precipitaciones pluviales que se avizora para la recta final de esta gestión afectaría principalmente al sector agrícola, que depende directamente de las lluvias para iniciar la siembra de diferentes productos.
Especialistas de la Universidad Nacional de La Plata señalaron que durante agosto las aguas del Pacífico ecuatorial presentaron temperaturas superiores a las habituales. Al mismo tiempo, se observó un debilitamiento de los vientos alisios, un incremento de la convección y un Índice de Oscilación del Sur persistentemente negativo, señales que forman parte de la evolución del fenómeno.
Los pronósticos indican que su intensidad podría continuar aumentando durante los próximos meses y alcanzar su máximo hacia finales de año.
Las primeras lluvias de primavera generalmente se registran entre finales de septiembre y octubre. Sin embargo, los patrones habituales de precipitación podrían verse afectados por la presencia del fenómeno de “El Niño”.
Organismos internacionales alertaron sobre la intensidad que podría alcanzar este evento climático y señalaron que existe la posibilidad de que se convierta en uno de los fenómenos más fuertes de los últimos 50 años.
