El Gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB) instalaron un espacio de diálogo para intentar encaminar una solución al conflicto social que atraviesa el país; sin embargo, tras la primera reunión, ambas partes acordaron declarar un cuarto intermedio.
El encuentro se desarrolló en medio de una prolongada crisis marcada por más de 48 días de bloqueos en distintas regiones, lo que ha generado problemas de abastecimiento, afectaciones económicas y dificultades en la circulación.
Desde el Ejecutivo se reiteró la disposición de sostener un diálogo sin condiciones, “transparente” y orientado a atender las necesidades de la población. En esa línea, las autoridades señalaron que el objetivo es avanzar en soluciones concretas que permitan desactivar las medidas de presión.
Por su parte, la COB llegó a la reunión con demandas vinculadas a la situación económica del país y la atención a sectores movilizados, además de temas relacionados con dirigentes involucrados en el conflicto. La dirigencia insistió en que cualquier acuerdo deberá responder a las exigencias de sus bases.
Pese a la instalación del diálogo, las diferencias entre ambas partes persisten, por lo que se optó por un cuarto intermedio que permita evaluar propuestas y retomar las conversaciones en los próximos días.
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