El país intenta recuperar la normalidad tras más de 45 días de bloqueos que dejaron pérdidas millonarias, el senador Nilton Condori, uno de los promotores más notorios del conflicto, ahora adoptó una postura de deslinde de responsabilidades.
En una entrevista con Correo del Sur Radio, el legislador aseguró que no siente culpa por los perjuicios económicos y sociales, al tiempo que marcó una clara distancia con el expresidente Evo Morales, diferenciando la movilización “orgánica” de La Paz de los sectores del Chapare.
“No me siento culpable”
A pesar de haber sido uno de los principales impulsores de las medidas de presión, Condori fue tajante al ser consultado sobre su responsabilidad en la crisis: “No, no me siento culpable”, precisó. El senador argumentó que la movilización no fue un fracaso, sino una respuesta natural de un “pueblo” que se siente estafado por el gobierno de Rodrigo Paz.
Para Condori, la protesta fue una reacción ante el incumplimiento de promesas electorales, como la llegada de dólares, la construcción de viviendas y la lucha contra la corrupción. "Si el gobierno no cumple, hasta un animal se defiende, hasta una abejita saca su aguijón", justificó, minimizando el impacto de los bloqueos como una consecuencia inevitable de la “furia del pueblo”.
El distanciamiento de Evo
Uno de los puntos llamativos de su discurso es el alejamiento de la figura de Evo Morales. Condori negó tener conocimiento de las intenciones del expresidente y buscó separar las aguas entre los movilizados de La Paz y los del trópico de Cochabamba.
Según el legislador, el movimiento campesino en La Paz es “orgánico” y se mueve por instructivos sindicales, mientras que insinuó que los sectores afines a Morales que llegaron a la sede de gobierno podrían haber sido financiados.
“Aquí han llegado más de 100 chapareños. Ellos sí, evidentemente, deben ser financiados. Yo pienso e intuyo”, afirmó, subrayando que su lucha no responde a intereses de “animales políticos”.
La ausencia de un líder
Condori reconoció que a la movilización le faltó una cabeza visible con la lucidez de figuras históricas como Felipe Quispe, para articular mejor las demandas. Sin embargo, insistió en que el bloqueo no afectó a quienes debía: la “élite ociosa”.
“Esa gente élite ociosa no sintió nada de estos bloqueos porque, como ganan sueldos jugosos de 40 o 50.000 (bolivianos), ellos tranquilamente pueden comprar un pan con 10 bolivianos”, sentenció, reconociendo que el sector más afectado terminó siendo el propio campesinado, lo que derivó en un análisis de “autobloqueo” que finalmente abrió la puerta al diálogo actual.
Contra la izquierda y el “neoliberalismo”
Por último, Condori se posicionó atacando tanto al “neoliberalismo racista” como a la “izquierda socialista que miente al pueblo”. Defendió además un modelo de “capitalismo popular” basado en la cultura aymara y quechua, donde el trabajador es dueño de su propio esfuerzo, alejándose de las ideologías que, según él, solo trafican con la penuria de la gente.
Como medida para el futuro, anunció la presentación de un proyecto de ley contra la “estafa política”, buscando que aquel político que no cumpla sus promesas de campaña sea condenado penalmente.
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