Bolivia ofrecerá a los inversores extranjeros un régimen de incentivos con estabilidad tributaria por 20 años y la anulación de una alícuota adicional sobre sus utilidades para estimular una pronta llegada de los capitales para la explotación de su riqueza minera, que es similar a la de Chile y Perú, afirmó a EFE el ministro de Minería, Marco Antonio Calderón de la Barca.
El funcionario prepara el nuevo proyecto de ley para el sector que, tras el declive de los ingresos por el gas natural, vuelve a cobrar protagonismo en la economía del país gracias a los altos precios de los minerales.
“Cuando nos hicimos cargo del ministerio, el 55% de las exportaciones provenía del sector minero, 55 dólares de cada 100, y los resultados de enero y febrero muestran un salto aún mucho más importante, 78,8% proviene de la minería”, dijo el ministro.
La reforma reemplazará a la actual Ley de Minería y Metalurgia de 2014, promulgada por el entonces presidente Evo Morales (2006-2019), una norma que, según Calderón de la Barca, “no ha traído ningún nuevo emprendimiento”.
Para atraer a los inversores, explicó, se planteará un régimen de estabilidad tributaria por 20 años y la anulación de la denominada “alícuota adicional sobre las utilidades de las empresas”, que actualmente es de 12,5%, y se aplica a las ganancias extraordinarias cuando hay precios altos para los minerales.
En cambio, seguirá vigente el Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (IUE) de 25% y se mantendrá el pago de regalías del 5% para compensar a las regiones por la explotación de recursos naturales.
La propuesta también promoverá la riqueza minera del país en el mundo para dar “un salto” en las inversiones, lo que supone ofrecer seguridad jurídica y estabilidad, agregó la autoridad.
El ministro explicó que la producción de minerales en Bolivia responde a una “especialización”, ya que el Estado está enfocado en el estaño, el sistema cooperativizado explota el oro, y las empresas privadas y algunas cooperativas trabajan en la producción de plomo, plata y zinc.
