El candidato del MAS fue el exministro de Gobierno Eduardo del Castillo, que apenas logró el porcentaje necesario para conservar la sigla.
Hace tres semanas, Arce fue encarcelado preventivamente por cinco meses, investigado por supuesta corrupción en su etapa de ministro en el Gobierno de Morales.
El nuevo Gobierno
La sorpresa de los comicios generales del 17 de agosto fue el centrista Rodrigo Paz Pereira, quien lideró la primera vuelta y luego venció al expresidente conservador Jorge Tuto Quiroga (2002-2002) en la inédita segunda vuelta del 19 de octubre, pese a que las encuestas preelectorales lo situaban inicialmente con escaso apoyo.
El político, de 58 años, fue investido presidente ante los mandatarios de Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay y Uruguay y una importante delegación de EE.UU., país al que el nuevo Gobierno boliviano se acercó después del alejamiento que hubo durante las Administraciones del MAS.
Además, Paz restableció las relaciones con Israel, rotas por Arce por el conflicto en Gaza, y se distanció de aliados del MAS, como Cuba, Nicaragua y Venezuela.
La primera medida fuerte del nuevo gobernante fue el reciente decreto que retiró la subvención a los combustibles que rigió por más de dos décadas y que, según las autoridades, ya era insostenible, una medida resistida por la Central Obrera Boliviana (COB) que fue aliada política del MAS.
Paz tiene una relación tensa con el vicepresidente Edmand Lara desde el triunfo en la segunda vuelta, pues el expolicía considera que lo marginaron del Gobierno, al que critica constantemente y acusa sin pruebas de supuesta corrupción, al punto de declararse en «oposición constructiva».
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