El expresidente Evo Morales se refugió el 25 de diciembre en Lauca Ñ, en el Trópico de Cochabamba. Allí pasó la Navidad, rodeado de sus seguidores, que decidieron reforzar la seguridad del exjefe del MAS a fin de evitar una posible detención por el caso de trata de personas que pesa en su contra.
En Nochebuena, el exmandatario compartió una cena navideña con los dirigentes de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba –una parrillada que él mismo ayudó a preparar, según imágenes que se difundieron en sus redes sociales–. En el discurso que ofreció, destacó la “unidad” de sus seguidores y agradeció su protección.
“Hermanas y hermanos, agradecer, a nombre personal, por acompañarme, por protegerme, por cuidarme, por salvarme”, expreso Morales, que está siendo investigado por el delito de trata de personas con agravante por supuestamente haber embarazado a una menor de edad cuando era Jefe de Estado.
Morales recordó sus inicios como dirigente entre 1988 y 1990, cuando sus compañeros aportaban para sus tratamientos médicos, según indicó, por lo que reafirmó que el Trópico de Cochabamba es la “reserva moral de la humanidad”.
Hasta el lunes, la orden de aprehensión contra el expresidente no había llegado aún a la Policía en Cochabamba. El ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, sin embargo, anunció que la institución del orden la iba a hacer cumplir de manera “inmediata”.
