El 94% de ciudadanos encuestados en Bolivia considera que las cosas en el país van por mal camino y un porcentaje similar, el 90%, describe la situación económica como mala. Dos académicos llaman la atención sobre estos indicadores.
Ipsos Ciesmori envió a CORREO DEL SUR su estudio “What Worries the World” (Lo que preocupa al mundo), que analiza la opinión pública sobre las cuestiones sociales y políticas más importantes en 29 países, Bolivia entre ellos.
En el indicador global, las percepciones negativas en ambos casos no pasan del 60% cuando en Bolivia son del 90%.
“Me parece sumamente preocupante. Sí se siente en la gente, cuando conversas con el taxista, con las caseras en general, y eso se ha profundizado con el bloqueo de Cochabamba porque no está entrando verdura, no está entrando fruta, pero el porcentaje es alarmante. Estamos al borde de una crisis muy seria y sería bueno profundizar el tema, los actores políticos, porque se nota que nos estamos dirigiendo a un callejón sin salida”, alerta la antropóloga Gloria Ruiz.
“Un 90% de percepción negativa es muy alto, de ahí la pérdida de confianza al Gobierno. Es evidente que resulta más alta la percepción de la crisis económica del país en relación a otros países de la región, pero ello es completamente entendible si tomamos en cuenta que el gobierno que tiene la desaprobación más alta de toda la región es el gobierno de Luis Arce. La desaprobación que hace la población del gobierno tiene motivos y el principal es la mala administración económica, la poca decisión y la poca certeza de cuáles son las decisiones a futuro para mejorar la calidad de vida de las personas”, expresa, por su lado, el sociólogo Andrés Delgadillo.
CAMBIO DE PRIORIDADES
Otros datos comparativos. Mientras el crimen y la violencia constituyen la principal preocupación en el promedio de una treintena de países, en Bolivia lo es el desempleo.
A nivel global, después del crimen y la violencia, están en la lista de preocupaciones la inflación, la pobreza y desigualdad social, el desempleo y la corrupción. En cambio, en el país, las prioridades pasan por el desempleo, la corrupción, la inflación, la pobreza y el crimen y la violencia, en ese orden.
