El Gran Chaco argentino sufre una deforestación masiva y descontrolada a causa de la cesión de grandes extensiones de tierra a la agricultura y la ganadería, lo que pone en riesgo una de las zonas más boscosas de Suramérica. En Bolivia pasa algo similar pero como consecuencia de los incendios forestales, que ya han devastado más de 10 millones de hectáreas.
Solo en la provincia de Santiago del Estero, la más afectada por la deforestación en Argentina, han arrasado dos millones de hectáreas de bosque en los últimos 25 años y más de la mitad de forma ilegal.
Lorenzo Langbehn, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), explica a EFE que “la tala continúa actualmente a un promedio de 60.000 hectáreas por año” en esta región.
Según el investigador, la alteración de bosques nativos impulsados por el avance del cultivo de soya o la cría de ganado, principal motor económico de Argentina, impacta en la productividad de los suelos, los ciclos del agua y la resiliencia climática de la región.
