La relación bilateral entre Bolivia y Chile se encuentra en su etapa más fría a pesar de la afinidad ideológica entre sus presidentes, Luis Arce y Gabriel Boric, respectivamente, debido a que la postura de ambos países respecto a la centenaria reclamación marítima boliviana no ha cambiado.
Bolivia y Chile no tienen relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde 1978 por la reclamación boliviana del acceso soberano al océano Pacífico perdido en la llamada Guerra del Pacífico.
En 2013, el gobierno de Evo Morales (2006-2019) demandó a Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en busca de un fallo que le obligue a negociar en firme y de buena fe el acceso soberano al océano Pacífico, pero en 2018 el tribunal determinó que el Estado chileno no tiene la obligación legal de negociar con Bolivia.
Las entonces autoridades bolivianas defendieron que la Corte también señaló en su sentencia que aunque Chile no tenga esa obligación, eso no supone un impedimento para que ambos países dialoguen.
Esta postura fue ratificada recientemente por el presidente Arce, quien aseguró que el fallo reconoce que Bolivia “nació con mar” y “no cierra la posibilidad de que a través del diálogo se pueda llegar a acuerdos”.
“Eso es exactamente lo que el país debe hacer en una estrategia muy bien analizada, muy bien pensada para que podamos lograr el objetivo que todos los bolivianos queremos”, sostuvo el gobernante y ratificó además que la aspiración marítima de su país es “irrenunciable”.
La declaración de Arce surgió ante la conmemoración este 23 de marzo del llamado Día del Mar, cuando los bolivianos recuerdan que en esa fecha en 1879 se produjo la primera resistencia del país ante la invasión de tropas chilenas, que comenzó el 14 de febrero del mismo año.
