El exdirector nacional de Migración Marcel Rivas cumplió este domingo su cuarto día de huelga seca en el penal San Pedro. En una servilleta escribió que quiere ser “cremado” tras su muerte. La presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, Amparo Carvajal, lo visitó en la cárcel.
El exfuncionario del gobierno de Jeanine Áñez, detenido el 19 de noviembre de 2020, fue condenado a tres años de reclusión por la emisión presuntamente irregular de alertas migratorias. Además, se lo culpó de favorecer la salida de los exministros Arturo Murillo y Luis Fernando López del país, aunque fue absuelto. Desde entonces sigue en la cárcel.
Rivas se declaró en huelga el pasado jueves. Su medida es extrema: no acepta alimentos ni líquidos. El sábado tampoco recibió a su sobrina. Argumenta que no desea que sus parientes sufran al verlo en su estado.
“¿Para qué les voy a hacer llorar viéndome así?”, habría dicho, según relató Carvajal, que lo visitó la tarde del sábado y lamentó el estado depresivo en el que se encuentra Rivas.
“Quiero ser cremado, no gasten mucho”, escribió él en una servilleta. Además, a quien dirige la nota le pide cuidar a “tus abuelitos”.
Rivas fue uno de los funcionarios de confianza del exministro de Gobierno, Arturo Murillo, quien abandonó el país poco antes de que el gobierno de Áñez concluya su mandato, tras la victoria del MAS en las elecciones de 2020.
