Hace una semana, desde el pasado martes, que el grupo dirigido por Edgar Salazar y afín al Movimiento al Socialismo le niega a la presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), Amparo Carvajal, acceder a servicios básicos como un baño.
Carvajal logró subir a la terraza el pasado 11 de julio en la mañana, apoyada en una escalera; asumió esta medida porque hasta ese día eran 40 días de vigilia desde que el grupo de Salazar tomó con engaños la sede de la Asamblea ubicada en la avenida 6 de agosto de la ciudad de La Paz.
La activista se quedó desde ese día en la terraza, prácticamente a la intemperie, apenas protegida por una carpa de nylon. No puede acceder a ninguno de los otros espacios de la casa de los derechos humanos, ni siquiera al baño porque las personas que tomaron el edificio le impiden y la policía que la acompaña tampoco le garantiza que se desplace en la infraestructura.
