Ante un escenario cada vez más complicado de financiar la subvención de combustible que en 2022 demando $us 1.700 millones, la Fundación Jubileo propone debatir la necesidad de establecer bandas de precios diferenciados que consideren elementos como el año de importación del vehículo, modelo, marca, cilindrada y actividad económica.
En este sentido, la institución considera que una premisa básica debiera ser que para la población vulnerable, que utiliza estos combustibles como insumo para su actividad de transporte público en taxis, minibuses, micros o camiones minoristas, se pueda mantener el actual precio subvencionado y, para el resto de la población, introducir precios diferenciados de acuerdo con las características descritas, octanaje del combustible y otros criterios que se encuentran registrados en el sistema B-SISA, y que pueden permitir distinguir el tipo de consumidor y asignar un precio conforme a sus características.
