El virus SARS-CoV-2 evoluciona durante la pandemia, pero su evolución parece no ocurrir más rápido de lo esperado en comparación con otros virus durante un brote, por ello pueden surgir diferentes mutaciones, que según los científicos, es completamente normal y no significa que existan nuevas "cepas" más contagiosas que otras que circulan en el mundo.
El biólogo molecular, Álvaro Romero explicó que hasta antes de junio hubo muchos reportes de nuevas cepas del SARS-CoV-2 que surgieron a través de mutaciones del virus con el potencial de incrementar la severidad de la pandemia. "Sin embargo, todavía no hay una evidencia fuerte de que alguna de las mutaciones que se han descrito tenga implicaciones para la propagación de Covid-19", informó el investigador.
Adelantó que "una futura evolución del virus (SARS-CoV-2) puede llevar a cambios que afecten positiva o negativamente los resultados de la salud humana, por lo que es importante monitorear los cambios genéticos virales".
Mutaciones
Todos los virus, mientras se replican al interior de las células que infectan, sufren cambios en su genoma (conjunto de información genética), el virus que entra en una persona, puede no ser igual al virus que sale de ella para infectar a otra. Estos cambios o errores en la replicación, son conocidos como mutaciones.
"Cuando un virus infecta una célula y empieza a realizar copias de sí mismo, este empieza por replicar su información genética, que para el virus del Covid-19 está codificado en una molécula de ARN (ácido ribonucleico)", enfatizó el biólogo molecular.
Puntualizó que otros organismos más complejos tienen una variedad de mecanismos de "corrección de pruebas" para garantizar una replicación de alta fidelidad, no obstante, estos mecanismos son menos desarrollados en los "virus de RNA" (virus que usan ácido ribonucleico como material genético), "donde el proceso es particularmente propenso a errores, lo que lleva con el tiempo a una acumulación relativamente rápida de mutaciones".
El SARS-CoV-2 lleva consigo algunas enzimas de lectura de prueba y su tasa de mutación es más baja que muchos otros virus de ARN, como el de la influenza, el norovirus o el de inmunodeficiencia humana (VIH).
Respecto de los coronavirus humanos (HCoVs), Romero detalló que estos virus fueron aislados por primera vez en cultivos celulares en 1960 en personas con infecciones respiratorias superiores. Los virus ARN tienen altas tasas de mutación que resultan en versiones ligeramente diferentes del genoma viral.
Reveló que se había reportado dos cepas A y B (del SARS-CoV-2), pero "hasta el momento no se ha informado las diferencias en la capacidad de transmisión, la capacidad patogénica y el comportamiento clínico de los dos tipos de cepas y se desconoce si existe una diferencia en la mortalidad causada por ellas".
El investigador sugirió que vale la pena realizar más estudios de seguimiento por parte de expertos en epidemiologia molecular y expertos clínicos.
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