Más de 600 bolivianos en Colchane, impedidos de ingresar a territorio de Bolivia por las autoridades nacionales, sienten en carne propia el frío y el hambre que los azota cada día en esa desolada región altiplánica de la frontera Bolivia-Chile, de casi 3.700 metros sobre el nivel del mar, y donde las temperaturas actuales caen hasta 4 grados bajo cero.
El grupo humano conformado por hombres, mujeres embarazadas, adultos mayores, jóvenes y niños se sienten discriminados por que las autoridades de su país los mantienen en ese inhóspito lugar sin brindarles ningún tipo de ayuda, ni siquiera agua, por el cierre total de fronteras en cumplimiento de la cuarentena por el coronavirus que afecta a todo el mundo.
La única ayuda que reciben es del gobierno local en Chile que solo les asiste con agua y comida que no alcanza para todos. Las tiendas del lugar ya están desabastecidas y no hay qué comprar para calmar el hambre. La gran mayoría pernocta a la intemperie. Todo el día corre un viento fuerte con un sol que quema, y por las noches un inclemente frío que llega hasta los huesos. Nadie cuenta con las cobijas necesarias y se exponen a un brote descontrolado de infecciones respiratorias.
Los migrantes rechazan las acusaciones de las autoridades bolivianas de que ellos son militantes del Movimiento Al Socialismo (MAS) que tienen residencia y casa en Bolivia, y que solo buscan generar violencia en el país para romper la cuarentena.
“Nosotros no recibimos del lado de Bolivia ningún tipo de ayuda, ni agua ni nada, pero si del lado de Chile, nos ayudan un poco lo lagua, pero no nos alcanza, nosotros somos más de 600 personas, unos comemos y otros no”, dijo a ANF Timoteo Espinoza, de Santa Cruz, que viajó a Chile a trabajar en la agricultura para reunir dinero para pagar una deuda bancaria en Bolivia.
Indicó que al regresar al país se quedó atrapado en la frontera por la cuarentena. Muchos trabajadores decidieron regresar a Bolivia porque en Chile las empresas cerraron hasta nuevo aviso por las medidas contra el coronavirus.
“Estamos más de una semana sufriendo, en el lado de Bolivia no hay ninguna información, no viene nadie a decirnos nada”, manifestó.
Rechazó la acusación del gobierno de ser políticos que solo pretenden generar violencia en Bolivia. “Nosotros desmentimos totalmente eso, nosotros somos trabajadores del campo y hemos venido a Chile para ganar un poco de dinero para la familia”, remarcó.
Dijo que se sienten discriminados porque de otros países envían aviones privados hasta Bolivia para que ingresen personas que tienen dinero mientras a ellos no los dejan ingresar y los mantienen en una situación inhumana.
Para sobrevivir en ese inhóspito lugar, los migrantes requieren alimentos, colchas, carpas. La mayoría duerme en el suelo, sobre plásticos y cartones.
Mauro Columba Collazos, de Sucre, estuvo trabajando un mes en Iquique con productos de construcción cuando le sorprendió el anuncio de las autoridades de Chile con el toque de queda por la pandemia del coronavirus.
Él al igual que los otros connacionales decidió regresar al país ya que no había nada que hacer en el vecino país.
Estamos súper mal, no hay espacio para nada ni de ayuda de ninguna forma, no hay tiendas ni lugares donde dormir, en las mañanas amanecemos con cuatro grados bajo cero; hay niños y mujeres embarazadas que deben soportar todo esto”, señaló.
Pidió ayuda a las autoridades bolivianas para recibir ayuda e ingresar al país porque ya no pueden seguir viviendo en ese lugar “peor que indigentes”.
“Hay gente muriéndose de frio en la madrugada, los niños no paran de llorar en las noches, es critica la situación en que vivimos”, lamentó.
Dijo que todos los días personal de salud en ambulancias de Chile les hace un control para descartar casos de coronavirus y que hasta el momento no se registró ninguno.
Rechazó que muchos tengan residencia y casa en Chile y solo estén en la frontera para causar problemas en Bolivia.
“Eso es falso, si alguien tuviera una casa en Chile yo creo que se volvería a Chile, porque acá estamos viviendo peor que indigentes, no hay nadie que tenga casa aquí, estamos sin nada”, apuntó.
Un grupo de migrantes de Chuquisaca pidió a sus autoridades subnacionales auxilio. Su estadía en ese lugar cada día que pasa se hace crítica y temen que empiecen a registrarse enfermedades.
“Por favor, ayúdennos, necesitamos abrigarnos y llegar donde nuestras familias, se sufre mucho de frio, ya no hay comida”, clamó una anciana en uno de los videos difundidos en las redes sociales.
“Estamos viviendo a la intemperie, en casas abandonadas, no tienen techo y el frio es demasiado”, señaló otro.
“Estamos durmiendo sobre cartones, es una situación muy lamentable, a nadie le deseamos esto”, refirió otro.
Uno de los migrantes señaló que el altercado que hubo con los efectivos militares en pasados días fue un acto de desesperación, porque las autoridades de gobierno no los toman en cuenta y solo los acusan de ser políticos y afines al MAS.
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