El Gobierno ha sido claro: la cuarentena para hacer frente al coronavirus en Bolivia se cumplirá por las buenas o por las malas. La advertencia, realizada por el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, y por el de Defensa, Luis Fernando López, adquirió ese tono luego de que la fuerza pública tuviera que proceder con el arresto de decenas de personas que -entre el sábado) y domingo- prosiguieron con su vida normal, pese a que ya rige en el país la cuarentena total y obligatoria.
El gobierno de Jeanine Áñez decidió el sábado a mediodía, mediante el Decreto Supremo 4199, instruir esta medida radical para frenar el avance del Covid-19 luego de que se registraran más de una veintena de casos en el país y que los vecinos de Bolivia, como es el caso de Argentina y Perú, asumieran similares medidas. Esta enfermedad, que ya ha sido declarada pandemia, se originó a finales de diciembre en la provincia china de Wuhán y desde entonces a acabado, según un conteo de la agencia AFP, con la vida de unas 13.500 personas en todo el mundo.
“Hemos encontrado en algunos puntos del país que no están con la consciencia de lo que puede pasar con el coronavirus, (es el caso de) Río Seco y Senkata, en El Alto; Yapacaní (Santa Cruz) y una parte del Trópico Cochabambino”, explicó este domingo el ministro Murillo.
