Una historia difícil de creer. Una niña de 11 años que ayudaba a su madre en una pensión en la ciudad de Cochabamba fue captada por un policía que la violó, la obligó a comercializar pastillas abortivas y luego la prostituyó con sus camaradas. Fruto de estos vejámenes, la menor resultó embarazada. El uniformado fue aprehendido.
Trabajaba en la Estación Policial Integral (EPI) de Jayhuayco. Miguel Ángel Q. C., de 30 años de edad, fue capturado cuando pretendía obligar a la menor de edad, que ya se encuentra con dos meses de gestación, a ingerir pastillas abortivas.
“De manera inicial, la utilizó para que ella pudiera vender pastillas abortivas, luego de unos meses en los que se ganó su confianza, la violó y el policía ofreció a la niña a sus camaradas, quienes proceden a agredirla sexualmente. Son seis policías, desde cabos hasta subtenientes”, relató la abogada Andrea García.
Miguel Ángel Q. C. llevaba a la menor a diferentes casas y alojamientos, donde se encontraban los uniformados que luego la abusaban. Fruto de estos vejámenes, la niña resultó embarazada hace un año y fue obligada a abortar. Este año, el policía volvió a violar a la menor.
