Tras seis años de investigación, la variedad comercial de la quinua tropicalizada se lanzará en 2020. Todavía se esperan los resultados del valor nutricional de este tipo de grano que son analizados por una universidad de la República Checa.
"En 2020 vamos a lanzar el material como una variedad comercial, pero esto debe estar acompañado por políticas públicas y tiene que ser apoyado por los encargados de las instituciones académicas", manifestó el gerente general de la empresa Marín Semillas, Marín Condori.
El especialista en genética y mejoramiento de plantas encabeza la investigación junto a otros ingenieros agrónomos y un entomólogo de la Facultad Integral del Noreste (FINE), que de-pende de la Universidad Gabriel René Moreno en San Julián.
El proyecto tiene el respaldo del rector de esa casa superior de estudios, Saúl Rosas y el vicerrector Oswaldo Ulloa.
El investigador explicó que el proyecto sobre el desarrollo de genotipos de quinua para la región de llanos orientales de Santa Cruz, a través del método de la hibridación, busca la adaptación del cultivo de la quinua en zonas tropicales del país, la reducción del ciclo productivo, el incremento del rendimiento y la resistencia a enfermedades de importancia econó-mica.
Aseveró que los resultados de la iniciativa han sido positivos y en poco tiempo el grano andino se cultivará en el oriente del país.
"La quinua por mucho tiempo ha estado cautiva en el altiplano y se creía que solo se cultivaba en el frío (...) pero la genética hace que el material tolere las condiciones de los llanos", aseguró.
Condori dio detalles de la iniciativa durante la feria agrícola y tecnológica Exposoya 2019, en la que su empresa presentó dos variedades de soya. La visita fue impulsada por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
El ingeniero agrónomo señaló que una de las causas principales para hacer la investigación es que la quinua tropical se puede sembrar en la zona Norte y Este, donde se cultiva la soya, debido a que es tolerante a la sequía y se prevé cultivar durante la campaña de invierno, que comprende los meses de abril a septiembre de cada año.
La medida es una ventaja debido a que varios municipios cruceños que se dedican a la producción soyera han sido afectados por la sequía.
