Una noche, de madrugada, Yesenia (nombre ficticio) fue presa de una de sus innumerables pesadillas, en la que a gritos e inconscientemente clamaba: “¡papá me duele, no me hagas más así!”. Sufría ese delirio nocturno de manera frecuente por la violencia sexual de la que era objeto por parte de su propio padre, pero nadie reparaba en su tragedia desde la muerte de su madre.
Hasta que el 1 de febrero, una de sus tías maternas pidió a la adolescente que la acompañara a su casa en el campo por un par de días. La mujer fue testigo de las pesadillas de la chica, hecho que la puso en alerta y la presionó para que hablara, pero ella se resistía en medio del llanto hasta que contó su tragedia.
Su progenitor la violaba desde sus 13 años, justo después de la muerte de su madre. La tía sentó la denuncia en la Policía de La Guardia, donde la familia vive y, desde ese momento, el acusado huyó. Ahora, la gestante de 16 años pretende interrumpir el embarazo no deseado.
