La Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Mártires de la Dictadura (Asofamd), y la activista en derechos humanos, Loyola Guzmán coincidieron ayer domingo en que el exgeneral Luis García Meza dejó una deuda histórica al país al "llevarse a la tumba" la información sobre los desaparecidos en su gobierno de facto y los datos de la ubicación de los restos la del líder socialista, Marcelo Quiroga Santa Cruz.
"La muerte de Luis García Meza deja una terrible y enorme deuda no solo a las víctimas sino al país que esperaba conocer la verdad sobre las desapariciones, las torturas y las violaciones", declaró a ANF la presidenta de Asofamd, Ruth Llanos.
El exdictador murió ayer domingo 29 de abril a las 3:00 en la clínica militar Cossmil, después que el sábado 28 de abril fuera internado en terapia intensiva producto de tres ataques cardíacos, y un cuarto infarto que terminó con su vida.
Mientras que Guzmán no cree ni acepta la versión en sentido que García Meza no hubiera conocido de las desapariciones y las violaciones a los derechos humanos que en ese Gobierno golpista se produjeron. Como sostuvo su abogado Frank Campero.
Lamentó que pese a estar condenado a 30 años de cárcel "no hubiera podido ayudar a esclarecer ese episodio oscuro en la historia boliviana", porque de los 30 desaparecidos apenas se encontró a un dirigente, pero "nunca se supo" del resto.
En los registros de Asofamd tienen 19 denuncias sobre desapariciones, comenta Llanos. "Lo único que los familiares de los desaparecidos exigieron es justicia y no impunidad. No hubo odio ni venganza era la necesidad de conocer dónde estaban sus familiares", dijo Guzmán.
Asimismo protestó porque Frank Campero, abogado del exdictador reclame a través de los medios de comunicación que su extinto cliente merecía que le rindan honores. "¿Qué honores, qué homenajes puede tener un dictador que asesinó a personas?", cuestionó Llanos.
Sin embargo el jurista manifestó que García Meza dio toda la información al Ministerio Público cuando se presentó en la cámara Gesell para hacer sus declaraciones y se verificó la veracidad de los datos que proporcionó.
Mientras los familiares de las víctimas y de los desaparecidos expresaron su indignación porque la muerte de García Meza rememora el periodo oscuro de la vida política del país, pero Campero dice que son 34 años de una historia "mal contada".
"Yo sé que gente lo va a recordar como el gran dictador y el sanguinario, pero hemos demostrado que no ha sido el único responsable, tantos responsables que no han parado en la cárcel y que no han sufrido nada", afirmó.
Reprochó que su paso por la historia es como un presidente de facto abandonado por sus camaradas de las Fuerzas Armadas. "Él no ha sido responsable de las muertes", señaló.
QUIROGA SANTA CRUZ
Las últimas horas de vida de Quiroga Santa Cruz se definieron en la operación Mercurio, un plan que ejecutaron paramilitares al mando del ministro del Interior Luis Arce Gómez aquel trágico mediodía del 17 de julio de 1980 en pleno Prado paceño y que se pudo evitar, según una investigación periodística, publicada en noviembre de 2017.
Tras ser gravemente herido en las gradas de la sede de la COB que en ese entonces se ubicaba en el Prado de La Paz fue conducido en una ambulancias de capó celeste de la Caja Nacional de Seguridad Social (CNSS) hasta el Estado Mayor de Miraflores.
En ese ínterin fue torturado y cerca a las 17:00 ultimado en el patio de honor del “G2”, el temido Departamento Segundo del Estado Mayor General, la unidad de inteligencia bajo el mando de Arce Gómez.
Luego llevaron el cuerpo del lider socialista hasta la morgue del Hospital de Clínicas que está en la misma zona. Después de las 18:00 y hasta el siguiente día, un torturado cuerpo ardió en medio de la candente combustión de gasolina en Mallasilla, en las afueras de la sede de gobierno. García Meza aseguró en una entrevista con ese medio digital que ordenó devolver el cuerpo de Quiroga a sus familiares, pero no se concretó.
