La toma policial del régimen abierto de Palmasola, ambiente donde más de 4.000 internos convivían bajo un sistema de extorsiones, violencia y donde la seguridad y la vida tenían un precio, buscó desarticular las organizaciones de reclusos que mandaban dentro del penal, según publicó ayer El Deber.
Según fuentes consultadas, los cobros al interior de Palmasola, especialmente en el PC-4 (régimen abierto), entre seguro de vida, derecho de piso entre otros ingresos que generaban un movimiento económico de $us 1 millón al año.
Sin embargo, aún nadie ha dicho si los cientos de miles de bolivianos y de dólares dejarán de circular por los pasillos, calles, pabellones y celdas del penal más poblado de Bolivia, como ha venido sucediendo desde hace más de diez años.
El Deber conversó con exfuncionarios vinculadas al trabajo penitenciario, exreclusos, reos que guardan detención preventiva, abogados, esposas de algunos privados de libertad, vecinos del centro, voluntarios que visitan periódicamente la cárcel y policías que se encargan de su seguridad, confirmando lo que la Iglesia católica y la Defensoría del Pueblo aseveraron la anterior semana, que la danza de dinero sirve para "lubricar" este mecanismo de corrupción.
“En Palmasola nada es gratis, todo tiene un precio y el monto varía de acuerdo al delito cometido y a la peligrosidad del interno”, afirmó una de las fuentes consultadas
Mencionó que cuando ingresa un preso nuevo al PC-4 debe pagar a los reclusos un promedio de Bs 5.000, por el derecho de piso, el seguro de vida, la seguridad para las visitas y la seguridad de los encargados de disciplina del penal.
Sin embargo, antes de pasar al régimen abierto, es decir luego de que un juzgador ordena su detención preventiva en la cárcel, lo que un interno debe pagar y que, según lo señalan los consultados, se queda en manos del verde olivo llega a un promedio de $us 800.
Pero los montos más altos llegan a $us 2.000 que se impone a los procesados por narcotráfico o gente involucrada en hechos de relevancia pública.
Considerando que en marzo del año pasado ingresaron un promedio diario de nueve personas fueron recluidas en Palmasola, de las cuales una tercera parte pasa a régimen abierto, se puede deducir que los reos que mandaban en el PC-4 manejaban más de Bs 400.000 al mes y un promedio anual de más de Bs 4 millones por cobros ilegales, que el mismo ministro de Gobierno, Carlos Romero, admitió se hacían cuando explicó la realidad del penal.
Romero confirmó el viernes, que según información que le proporcionó la Policía, que los reclusos nuevos tenían que pagar un ‘seguro de vida’, que oscilaba entre $us 1.000 y 1.500 y que quienes no disponían del dinero eran sometidos a torturas. “Esto sucedía en áreas inaccesibles para la Policía”, afirmó.
