PEDIDO
El exdirector de Régimen Penitenciario pidió a los policías que "dejen de ser tan corruptos y no permitan más la entrada de los niños a la cárcel".
El problema es de larga data y no puede ser resuelto. Por lo menos, 1.000 niños y niñas viven con sus padres dentro de las cárceles bolivianas, el único caso que se conoce en el mundo, según publicó ayer ANF.
Según datos de Régimen Penitenciario, obtenidos de una memoria del Ministerio de Educación, a 2015 habían, al menos, 1.076 niños viviendo con sus padres en las cárceles del país. Otros datos dicen que existen 1.500 en las cárceles bolivianas.
El problema se origina debido a que muchas veces los familiares de los detenidos no pueden hacerse cargo de la crianza de los niños (usualmente son cuatro o cinco hijos) y los padres rechazan que estos sean llevados a centros estatales debido al riesgo de que sufran abusos. En otras ocasiones piensan que viviendo con ellos recibirán de los jueces una sentencia más baja.
Se da la situación en la que existen padres que están más tranquilos teniendo a sus hijos junto a ellos, en sus celdas, que fuera, lo que Tomás Molina Céspedes, exdirector general de Régimen Penitenciario, considera "entendible".
En el pasado han muerto niños y niñas que vivían en las cárceles bolivianas, ya sea de enfermedades (hubo un caso de meningitis) o a causa de golpizas o violaciones.
En 2013 se registró el sonado caso de dos pobres niñas, violadas durante años por su tío, padre y padrino; una de ellas resultó embarazada. La alarma, entonces, fue internacional. Especialistas que prefirieron no revelar sus identidades dijeron que la violencia contra los niños es frecuente y muchas veces bárbara dentro de los penales.
Además, los menores de edad "normalizan" la violencia, física y psicológica que reina entre los adultos. Los chicos, junto a sus padres, sufren hacinamiento y enfermedades y están en medio de un entorno completamente inadecuado para el desarrollo infantil.
