Los operadores mineros pierden hasta 77 % del valor del mineral al pagar a las fundidoras que extraen el metal. Estas fundidoras son empresas que tienen sus plantas fuera del país y además recuperan otros metales valiosos, así el país percibe apenas 230 por un mineral que vale 1.000, dice la Fundación Jubileo, en su Revista Jubileo 35.
Según Jubileo convertir los minerales en metales, en Bolivia, generaría mayores fuentes de empleo, más ingresos fiscales, más beneficios para el país en su conjunto. Para avanzar hacia la industrialización es necesario salir del eslabón básico de la obtención de minerales.
El Estado, agrega, ha intentado procesar sus minerales en el país, “pero ha enfrentado obstáculos como en el caso del zinc”.
“(...) las grandes empresas extranjeras que operan en el país solo exportan concentrados y aprovechan estos recursos para alimentar las fundiciones foráneas”, dice.
