Eva Quino, de 12 años, fue enterrada ayer sábado en el cementerio Prados de Ventilla de la ciudad de El Alto en medio de muestras de dolor por una niña que sufrió la indolencia social y que falleció enferma y con desnutrición severa después que sus padres, sumidos en una depresión profunda, tomaron la decisión de dejarse morir en la pobreza con sus hijos.
"Como alteños, pienso que tenemos la mirada dirigiéndonos hacia adelante sin mirar a nuestro alrededor, sin ver el sufrimiento que estos ángeles tiene en la tierra", expresó una vecina de la familia Quino con lágrimas en los ojos.
"Lamentablemente, todos estamos ocupados en mirar hacia adelante, en buscar un bien material. No quiero ni imaginarme cuánto sufrimiento ella ha pasado, pero es un ángel que está en el cielo y nos debe llamar a la reflexión que también debemos compartir lo que tenemos, no lo que nos sobre", manifestó.
Según funcionarios de la Alcaldía de la ciudad de El Alto, Eva y sus cinco hermanos también fueron víctimas pasivas de la indolencia de sus padres, quienes, enfermos terminales y sin dinero, optaron por encerrase en un pequeño cuarto de adobe de dos por tres que alquilaron después de vivir 14 años como cuidadores de una casa en el barrio Junt'uma.
“No teníamos qué comer y vivíamos sin dinero”, relató ayer Alan Quino de 19 años, luego de enterrar a su hermana Eva.
