El conflicto del sector cooperativista que inició el 4 de agosto en rechazo a las modificaciones a la Ley General de Cooperativas -que permite la sindicalización de los trabajadores- derivó en el descabezamiento de la Federación de Cooperativas Mineras de Bolivia (Fencomin) y cobró la vida de tres mineros cuentapropistas, por impactos de bala, y la del viceministro de Régimen Interior, Rodolfo Illanes, como consecuencia de varias horas de tortura, según publica ANF.
"Son tres (cooperativistas); dos en Cochabamba, uno por los hechos de cruce de Arque, otro en Pongo y el otro en Viloco, por los hechos en Panduro. Obviamente es necesario aclarar estas muertes, por eso vamos a desarrollar las acciones que sean necesarias con la Policía como con el Ministerio Público, porque debemos esclarecer estas muertes, y tenemos que esclarecer las torturas, la muerte del viceministro Illanes", afirmó el ministro de Gobierno, Carlos Romero.
Según informe, los cooperativistas Fermín Mamani (25) de la cooperativa minera Patacallani; Severino Ichota (41) de la mina Progreso de Kami y Rubén Pillco (26) de la cooperativa Viloco murieron por impactos de bala en situaciones de enfrentamiento con la Policía. Mientras que Illanes cayó en manos de la turba de cooperativistas enardecidas que acabó con su vida el día en que fue personalmente a buscar diálogo.
Romero dijo que la decisión de trasladarse al lugar del conflicto fue la de Illanes a quien habría pedido que se quedara en la ciudad de Cochabamba.
El ministro aseguró ayer que no había un plan “B” para ejecutar un operativo de rescate del viceministro Rodolfo Illanes, que involucrara el traslado de armamentos o la militarización de la zona de conflicto, ya que eso hubiese derivado en la “baja” de varias personas por la cantidad de arsenal y explosivos acumulados por el sector cooperativista.
Según versión extraoficial de algunos efectivos de la Policía, había un plan B, que consistía en usar armamento que fue trasladado hasta Panduro y que era posible usarlo de ser necesario.
MUERTE CEREBRAL
Pedro Mamani Masi, de 42 años, tiene muerte cerebral y su familia está resignada porque no tiene dinero. Mamani está internado desde el jueves 25 en el hospital Obrero de Oruro, donde fuentes del nosocomio confirmaron que su estado es muy crítico por la bala que recibió en la cabeza.
