El informe sobre Desarrollo Humano (IDH) para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advirtió que Bolivia está bajo amenaza de retornar a la pobreza, si en los próximos años no aplican políticas de nueva generación ante la ralentización económica que no es la única culpable de tal regresión, según publica la agencia de noticias Erbol.
El informe fue presentado el 18 de agosto en La Paz en un acto en el que participó el vicepresidente García Linera y da recomendaciones para que la región impida retrocesos y siga avanzando en lo social, económico y ambiental, con políticas públicas de nueva generación, en línea con la nueva agenda global 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
PREOCUPACIÓN
El PNUD manifiesta especial preocupación por las 25 a 30 millones de personas—más de un tercio de la población que salió de la pobreza en la región desde 2003—que corren riesgo de recaer en la pobreza. Muchos son jóvenes y mujeres con inserción laboral precaria en los sectores de servicios de la región.
Forman parte de un grupo mayor, de 220 millones de personas (38 %, casi dos de cada cinco latinoamericanos) que son vulnerables: oficialmente no son pobres pero tampoco lograron ascender a la clase media. Bolivia no escapa a esta realidad. En 2013, casi el 40 % de la población (4.2 millones de personas) se encontraban en una situación de vulnerabilidad económica.
El IDH destaca que lo que incide en la salida de la pobreza es distinto a lo que previene que las y los latinoamericanos vuelvan a recaer en ella.
En la década pasada, los mercados laborales y la educación fueron los grandes motores para salir de la pobreza.
Sin embargo, es fundamental que las políticas públicas de nueva generación fortalezcan los cuatro factores que impiden retrocesos: protección social, sistemas de cuidado, activos físicos y financieros (como un auto, casa propia, cuenta de ahorro o dinero en el banco que actúan como ‘colchones’ durante las crisis), y calificación laboral.
Estos elementos clave componen lo que el IDH denomina canastas de ‘resiliencia’, que es la capacidad de absorber shocks y prevenir retrocesos, lo que es fundamental para la región en este momento de ralentización económica.
"Modelo latinoamericano de progreso"
El IDH hace un llamado para repensar el modelo latinoamericano de progreso hacia un concepto multidimensional, en línea con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y que trascienda el uso del ingreso per cápita, el ritmo del crecimiento económico y el Producto Interno Bruto (PIB) como criterios privilegiados para medir el nivel de desarrollo.
El crecimiento económico por sí solo no basta. Nada que disminuya los derechos de las personas y comunidades o que amenace la sostenibilidad ambiental puede ser considerado progreso, resalta el informe.
Los retos de un desarrollo sostenible, holístico y universal no expiran al alcanzar un determinado umbral de ingreso económico, a menos que se brinden respuestas apropiadas a las múltiples dimensiones que permiten a las personas vivir vidas que consideran dignas y valiosas.
Lo esencial es proteger los logros alcanzados, lo cual incluye prevenir la caída en pobreza de millones de personas y por otro lado también hay que impulsar políticas públicas y estrategias inclusivas e integrales adaptadas a poblaciones que sufren de discriminaciones y exclusiones históricas.
Más de lo mismo no rinde lo mismo. Si bien salieron de la pobreza cerca de 72 millones de personas y entraron a la clase media 94 millones de personas entre 2003 y 2013, los últimos tres años vieron una ralentización y luego una reversión de esta tendencia.
Según el IDH, el promedio anual de latinoamericanos que salieron de la pobreza fue de casi 8 millones entre 2003-2008 y de 5 millones entre 2009-2014. Sin embargo, entre 2015 y 2016 el número absoluto de personas pobres, aumentó por primera vez en la década.
