La décima manifestación contra la reforma laboral francesa se celebró hoy en orden y calma en la Plaza de la Bastilla de París, donde decenas de miles de personas clamaron contra la ley y reivindicaron su derecho a protestar en la calle.
Se dispusieron unos 2.200 agentes de las fuerzas del orden, distribuidos en varias barreras policiales que debían atravesar los manifestantes para acceder al lugar.
En cada una, policías y gendarmes requisaban las bolsas que portaban los manifestantes y allí detuvieron hasta a 95 personas que llevaban objetos que podían provocar confrontaciones o altercados violentos.
