La oposición lanzada en Francia contra la reforma laboral derivó ayer en un nuevo pulso entre Gobierno y sindicatos con una huelga de trenes a la que seguirán protestas y paros en el metro y la aviación civil, que a tan solo diez días de la Eurocopa de fútbol incrementan la presión social.
El llamamiento fue promovido por tres sindicatos, con la CGT al frente, cuyo líder, Philippe Martínez, encarna el ala más dura contra el polémico proyecto de ley desde que a mediados de febrero.
