Tras seis días de intensos combates que dejaron más de 330 civiles muertos en Sudán, el Ejército cerró este jueves completamente la puerta a negociar con el poderoso grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), al que solo dio dos opciones: “la rendición o la destrucción total”.
Los enfrentamientos continuaron a ritmo frenético en el país africano, especialmente en la capital, Jartum, donde las Fuerzas Armadas y las FAR se disputan el Palacio Republicano y la comandancia del Ejército, unas instalaciones vitales que de ser controladas podrían determinar hacia dónde se decanta la balanza.
La jornada de este jueves estuvo marcada por algo que ya empieza a ser habitual: el incumplimiento de una tregua de 24 horas que fue acordada miércoles entre ambas partes enfrentadas y que se anunció al expirar una tregua pactada en la jornada anterior, también violada desde el minuto uno.
