“Las fuerzas armadas rusas no bombardean inmuebles residenciales, ni infraestructuras civiles. Bombardean objetivos militares”, declaró a la prensa el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, quien mencionó la posibilidad de que un misil de defensa antiaérea ucraniano haya caído en el edificio.
Previamente esa posibilidad fue sugerida por el asesor presidencial ucraniano Oleksiy Arestóvich, quien posteriormente, sin embargo, rectificó sus declaraciones y dijo que “la culpa de Rusia es inequívoca y no puede ser difuminada ni disminuida”. Además, “todo el mundo entiende perfectamente que si no hubiera un ataque ruso, no ocurriría esa tragedia, independientemente del mecanismo de la misma”, afirmó.
Arestóvich aclaró su equivocación después de que la Fuerza Aérea recalcara que el misil ruso que impactó en el edificio residencial de Dnipró, en el centro del país, era un Kh-22 –un misil antibuque– que los sistemas antiaéreas ucranias actuales no pueden derribar.
