Sudáfrica anunció este martes el comienzo de un ensayo en el país de la posible vacuna contra la COVID-19 desarrollada por científicos de la Universidad de Oxford (una de las más prometedoras y avanzadas hasta la fecha), lo que supone la primera iniciativa de este tipo en el continente africano.
Los ensayos comenzarán esta misma semana en la provincia de Gauteng, donde se encuentran Johannesburgo y Pretoria, afirmó hoy en una rueda de prensa virtual la institución responsable de la iniciativa, la Universidad de Witwatersrand (situada en Johannesburgo y considerada la segunda mejor de África).
El estudio incluirá a unos 2.000 habitantes de Sudáfrica, país que acaba de superar el umbral de los 100.000 casos de COVID-19 (con casi 2.000 fallecimientos) y que es, con diferencia, el más golpeado por la pandemia de toda África.
Entre los participantes se incluirá a medio centenar de personas que conviven con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH, causante del sida).
En la Universidad de Witwatersrand, los líderes del ensayo destacaron que se trata de un paso "trascendental" para Sudáfrica y que participar en los ensayos es una forma de ayudar a que África y los países de bajos ingresos en general no se queden olvidados en la carrera global por conseguir una vacuna.
"Si participamos en ensayos, hay una obligación moral bastante fuerte para poder decir 'hemos ayudado a desarrollar lo que esperamos sea una vacuna exitosa', y, por tanto, queremos asegurar que la gente del país en el que se desarrolló y de la región en la que se desarrolló tiene acceso a esa vacuna", señaló Helen Rees, directora ejecutiva del Instituto de Salud Reproductiva y VIH de la Universidad de Witwatersrand.
La vacuna en cuestión se denomina ChAdOx1 nCoV-19 y ha sido desarrollada por expertos del Instituto Jenner de la Universidad de Oxford (Reino Unido).
En el Reino Unido ya se han realizado prometedores ensayos, pero el descenso del impacto de la pandemia en ese país ha llevado a los científicos a apostar también por ensayos en otros Estados.
Así, además de Sudáfrica, el fármaco también va a ser probado en Brasil y se prepara otro ensayo aún más grande para Estados Unidos.
El mes pasado, la farmacéutica AstraZeneca, que ha llegado a un acuerdo con la Universidad de Oxford para fabricar millones de dosis, aseguró que si los resultados son los esperados se podría empezar a comercializar la vacuna en el Reino Unido en septiembre u octubre.
Expertos internacionales, sin embargo, advierten de que, si realmente se logra una vacuna eficaz, solo se podría distribuir a nivel mundial en 2021 en el mejor de los escenarios.
EPICENTRO
Sudáfrica, el país de África más afectado por la pandemia de COVID-19, ha superado el umbral de los 100.000 casos, suma casi dos millares de muertos y se coloca ya entre los diez países con más contagios activos de todo el mundo, según los últimos datos oficiales.
Las abultadas cifras mantienen a Sudáfrica como la gran excepción dentro de un continente en el que, por lo demás, el avance de la pandemia ha sido notablemente más lento que en otras regiones del planeta.
Sudáfrica, de hecho, acumula casi un tercio del total de los casos registrados en toda África (algo más de 315.000) y aproximadamente un cuarto del total de muertes del continente (unas 8.300 hasta la fecha).
En concreto, de acuerdo a los últimos cifras difundidas por el Ministerio de Sanidad, el país austral registra 101.590 casos, 1.991 fallecidos y 53.444 recuperados; con lo que los contagios activos actualmente ascienden a 46.155.
Solo otros nueve países en todo el mundo cuentan actualmente con más casos activos.
La marca de los primeros 50.000 casos en Sudáfrica se alcanzó a los 95 días de la detección del primer positivo en el país (un viajero que llegó de Europa a comienzos de marzo), pero ha tomado solo catorce jornadas más sobrepasar el umbral de los 100.000.
Más de la mitad de los contagios y alrededor de dos tercios de las muertes se han registrado en la provincia del Cabo Occidental, donde se encuentra la turística urbe de Ciudad del Cabo.
Con un total de 52.554 casos, 1.458 muertes y 35.958 pacientes recuperados, esta región atlántica sudafricana es el lugar de África en el que la pandemia se encuentra más avanzada, hasta el punto de que las autoridades locales estiman que la provincia alcanzará sus máximos epidémicos pronto.
"Aunque no podemos señalar la fecha exacta en la que alcanzaremos este pico, estamos experimentando una creciente presión en nuestros hospitales", advirtió este domingo el jefe del Gobierno del Cabo Occidental, Alan Winde.
También preocupa el avance de la enfermedad en la región más pobre del país, el Cabo Oriental (sureste), y en la central provincia de Gauteng -donde se encuentran Johannesburgo y Pretoria-, ya que aunque esta solo ha registrado 22.341 casos, es ya la región con más casos activos.
LAS MEDIDAS TEMPRANAS SOLO FRENARON PARCIALMENTE AL CORONAVIRUS
La estrategia de Sudáfrica frente a la pandemia fue similar a las de otros países del continente, con medidas tajantes adoptadas de forma temprana para tratar de "aplanar la curva", incluido un prolongado confinamiento general.
La nación austral también optó por hacer test masivos, si bien en las últimas semanas tuvo que limitar esta práctica por la falta del material sanitario necesario para completarlos.
Con su estrategia, en los primeros meses Sudáfrica logró evitar aumentos explosivos de los casos como los que se vieron en países como Italia, España o Estados Unidos.
Los esfuerzos, sin embargo, no lograron realmente paralizar el avance de la enfermedad en Sudáfrica, solo ralentizarla de forma parcial y mucho menos exitosa que el resto de África, a la vista de las cifras.
Pese a ello, a comienzos de este mes, el Gobierno del presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, optó por reabrir la economía del país para tratar de mitigar los devastadores efectos del confinamiento en la ya de por sí debilitada economía sudafricana.
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