El cambio climático va a provocar que la aridez en las zonas que de forma natural son ya muy secas llegue a niveles extremos, con cambios "abruptos y drásticos" en los ecosistemas de los que dependen más de 2.000 millones de personas.
Los datos se pusiero ayer de relieve en un estudio internacional que publicó la revista Science, un trabajo en el que intervinieron investigadores de numerosos países y universidades.
Las previsiones climáticas apuntan que en el año 2100 más del 20 por ciento de las tierras emergidas del planeta van a cruzar uno o varios umbrales de aridez y a sufrir importantes cambios; "la vida no desaparecerá, pero los hallazgos sugieren que estos ecosistemas pueden sufrir cambios bruscos que reducirán su capacidad para prestar servicios a más de 2.000 millones de personas, tales como la fertilidad del suelo o la producción de biomasa", señaló el científico Miguel Berdugo.
