El peronista Alberto Fernández cumplió ayer un mes al frente de la Casa Rosada, un período breve pero de notorios giros en el rumbo económico de un país golpeado por la recesión, con un nuevo balance de fuerzas políticas y una realineada estrategia internacional.
Desde que Fernández asumió la Presidencia argentina el pasado 10 de diciembre tras cuatro años del conservador Mauricio Macri en el poder, el nuevo Ejecutivo ha demostrado tener iniciativa a la hora de adoptar un sinnúmero de medidas de claro corte heterodoxo, orientadas a intentar sacar a la economía argentina de su letargo.
La agenda económica fue predominante este mes: en tiempo récord el Gobierno logró que el Parlamento aprobara una ley de "emergencia económica" que concede amplias atribuciones al Ejecutivo.
