El Gobierno de México defendió ayer su plan contra la migración irregular y afirmó que consiguió reducir cerca del 70% el número de personas que llegan a su frontera con Estados Unidos, contentando al país vecino sin vulnerar los derechos humanos.
De acuerdo con el informe "Plan de Migración y Desarrollo" presentado ayer por el canciller, Marcelo Ebrard, el flujo de migrantes que llega a la frontera sur de Estados Unidos pasó de 144.116 personas interceptadas en mayo a 42.710 en noviembre, lo que indicaría una disminución del flujo del 70,4%.
"Es la reducción más importante de flujos en las últimas décadas", manifestó el funcionario, quien además recalcó que a pesar de ser un operativo enorme, a cargo en buena medida de la nueva Guardia Nacional de México, no se recibió ninguna denuncia por vulneración de derechos humanos.
